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martes, 22 de abril de 2008

Berlin is in Germany

Aunque parecería que está en Disneylandia. Acabo de entrar en el hotel y me han dicho que como están a tope, la única habitación que les quedaba era una familiar.

Mirad, mirad la foto...

Esto no es Blade Runner, no salgo reflejado en el espejo.

Y claro, no he tenido mas remedio que aceptarla y prometerles que no me bajaría porno de internet...

Eso sí, la tele me mola mogollón.

Actualización: Pero claro, como todo ser humano, al final fui al baño...


y como que me da cosa sentarme ahí, no sé si me entendéis...

martes, 18 de marzo de 2008

Resort familiar.

Mira que hacía tiempo que no iba a esquiar, claro con esta sequía cualquiera se atreve, que luego te caes y como sólo hay hielo y piedras te rompes la crisma -aquí cae en un segundo plano la broma de romperse el culo- sin contar que cada año los precios de los forfaits suben y suben aunque la cantidad de nieve acumulada baje y baje.

Pues bien, me decidí ir a pasar el día con algunos amigos a Masella, que me habían contado que es una estación de montaña muy familiar y con algunas pistas bastante técnicas. La estación, aunque con poquísima nieve, no me defraudó y pude disfrutar de un poco de velocidad sobre la nieve dura (dura? hielo!) en las pistas de arriba del todo.

Y mucho sol. Muchísimo sol.

Las risas llegaron en las colas de los telesillas cuando ibamos jugando a ver si encontrábamos algún surfero guapetón intentado sonrojarle lanzando alguna que otra mirada picarona (jaja!). Que bajo la ropa de nieve no está claro quien entiende y quien no! Además, como ya he dicho es una estación bastante familiar y unas locazas como nosotras dabamos muchísimo el cante. Un festival, vamos.

Total, que entre tanto niño y tanto abuelo nos decidimos bajar al bar a comer y claro, en la terraza del bar me veo esto:


Y me quedo sin palabras.

lunes, 11 de febrero de 2008

La mancha negra

Sabiendo que su fin estaba cerca, el viejo Long John Silver no quiso cambiar su rutina y, como cada día se sentó a tomar el sol de las doce mientras se abandonaba entre recuerdos de los días en que surcaba los mares del Caribe junto a su fiel amigo Jim Hawkins a bordo de la Hispaniola.

Recordaba cómo aquel mozalbete iba creciendo poco a poco mientras, entre risa y anhelo, jugaba entre sus piernas y se iba convirtiendo en un marinero experimentado pese a su corta edad.

Pero con el paso de los años una nube empezó a entelar la alegre mirada del joven grumete. El brillo en sus ojos iba mudando de estrella y la desazón se apoderó de él. Long John Silver sabía que el joven Jim quería más. Ser marinero no le bastaba.

Durante muchos años supo que él era la única persona que mantenía anclado a Jim Hawkins a aquel pasado. Por eso no se sorprendió cuando llamó a su puerta esa misma mañana y le entregó la infame mancha negra.

Jim Hawkins por fin se había convertido en un piraata.